Resumen
El artículo explica cómo los mapas de calor se han convertido en una herramienta esencial para estudiar el cáncer y otros procesos biológicos. A través del uso de colores, estos mapas permiten interpretar grandes cantidades de información genética de manera sencilla, ayudando a identificar patrones, diferencias entre tipos de cáncer y posibles señales para el diagnóstico y tratamiento. Su aplicación ha impulsado avances importantes en la investigación biomédica y en el desarrollo de tratamientos más personalizados.