Resumen
El virus de Chikungunya fue descrito por primera vez en Tanzania en 1952 y hasta el año 2000 la distribución geográfica de este patógeno se limitaba a África oriental y a sitios aislados de India y sureste asiático. Sin embargo, debido a que este virus es transmitido por un mosquito de presencia global, Aedes aegypti, entre los años 2001 y 2018 se dispersó a 110 países. En el año 2024 se reportaron 620,000 casos a nivel global, pero la mayoría de los casos son reportados en países tropicales en vías de desarrollo. Este virus produce una enfermedad con síntomas como dolores de articulaciones, de cabeza, y musculares, fiebre, sarpullido, inflamación de las articulaciones y problemas digestivos. Además, 1 de cada 5 pacientes puede presentar artritis de larga duración de hasta dos años, afectando así de forma significativa la calidad de vida de los pacientes. Originalmente, se desarrolló una vacuna basada en un virus atenuado; sin embargo, esta no pasó de ensayos clínicos de fase 2 ya que presentaba efectos secundarios no deseados por encima de los niveles aceptables. Actualmente, existen dos vacunas, IXCHIQ y PXVX0317, pero las características biológicas, físicas, y de costos de producción hacen poco probable que estas sean distribuidas masivamente en las zonas de alta prevalencia del virus. Por lo tanto, resulta fundamental desarrollar nuevas vacunas seguras y de bajo costo, que puedan ser distribuidas en zonas tropicales de países de bajos ingresos. De otra manera, será muy difícil poder erradicar esta enfermedad.