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Resumen

La geometría fractal, desarrollada por Benoît Mandelbrot, describe patrones naturales autosimilares, como árboles o montañas, donde cada parte refleja la estructura del todo. Esta teoría, aplicada a la planificación urbana, propone diseñar “ciudades fractales” para alcanzar la sustentabilidad. Estas ciudades integran cuatro pilares: ambiental, económico, social y cultural, equilibrando recursos y equidad intergeneracional. Su diseño sigue principios como autoorganización, diversidad y reflexividad, adaptándose dinámicamente a las necesidades urbanas. Ejemplos como Singapur muestran estructuras en anillo que equilibran espacios construidos y naturales, optimizando el transporte y reduciendo el impacto ambiental. Las ciudades fractales mejoran la eficiencia energética, resuelven problemas de vivienda y transporte, y promueven la interdisciplinariedad entre academia e industria. Aunque desafían los modelos urbanos tradicionales, ofrecen soluciones innovadoras ante el crecimiento poblacional y la crisis climática, al integrar complejidad natural en entornos urbanos.